
En la foto aparecen
Abraham,
Sara e Isaac de niño.
El verdadero Dios estaba casi olvidado. Los hombres lo habían sustituido por dioses falsos (ídolos). Cada nación tenía los suyos propios, representados bajo las más diversas formas: las fuerzas de la naturaleza, ciertos animales, algunos astros, etc...
Abram vivía en la ciudad de
Ur, unos 2000 años de Jesucristo. A
bram cuando tenía setenta y
cinco años salió de
Jarán con
Saray y su sobrino
Lot, como Dios le había ordenado. Se llevó también sus muchos criados , los ganados y los camellos.
Cuando llegó a la región de
Siquén, Dios le dijo: -A tu descendencia daré esta tierra. Serás padre de un gran pueblo y por
ti serán benditas todas las naciones.
Abram se quedó en
Canaán y se estableció en el encinar de
Mambré.
Aquí se le apareció Dios para decirle: -Ya no te llamarás
Abram, sino
Abraham, porque serás padre de
muchísimos pueblos. Yo establezco contigo mi pacto eterno de ser tu Dios y el de tu descendencia.
Dios le dijo a
Abraham que dentro de un año
Sara, que ya era anciana daría un hijo al que llamarán Isaac. Pasó el año y les nació Isaac.
Pero Dios, una vez más puso a prueba la
fe de
Abraham y un día le dijo: -Toma a tu hijo Isaac que tanto amas y
ofrécelo en sacrificio en el cerro que yo te diga.
Abraham obedeció. De madrugada, con un asno, se pusieron en camino.
Llegaron al lugar señalado.
Abraham construyó un altar y dispuso la leña sobre él; ató a su hijo y lo puso encima. Empuñó el cuchillo y con el brazo en alto iba a sacrificar a su hijo.
En ese instante, un ángel de Dios lo detuvo, diciéndole: -No mates a tu hijo. Y
a veo que eres temeroso de Dios. Como premio a tu
obediencia, todas las naciones de la tierra serán bendecidas en tu descendencia.
Abraham fue el primer gran patriarca del pueblo de Dios.
Ricardo.